Constancia de vos
PRIMERA PARTE: La narración en obnubilación
I
Cuento que un día fugazmente apareciste entre la voz inconciente de una historia dispersa e impersonal. Una tarde sin nombre de un absurdo proyecto de crearte en mi realidad. Cuento sobre la irracionalidad de la idea que nació como nace un garabato en un papel o como nace imaginar formas en las nubes. Surgiste así, como una pincelada accidental sobre un lienzo que por azarosa distracción creó o pudo crear una obra maestra. Tal vez, diciendolo al pasar, las cosas más hermosas nacen de una entrópica ausencia de conciencia y la conciencia capaz solo exista para apreciar el resultado de eso que en principio fue involuntario.
Te fuiste haciendo cada vez más certera y fui eligiendo que ese punto brillante entre tantos que habían en la penumbra de una de tus fotografía, se vaya haciendo la estrella que decidiera buscar todas las noches y hacerla mi preferida.
II
Quisiera poder contar cada detalle anterior a lo que me llevó a verte tan real, pero la ansiedad que me produce narrarte esa noche fugaz, simple e improvisada como sos, me obliga a detenerme en tu figura, tímidamente resplandeciente entre la ciudad.
Sentirte de verdad, aunque fueran solo unos tiránicos minutos, me hizo creer que esa unión existió desde hace tiempo. Si es quimera o casualidad, la verdad es que me gustó tu compás.
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